Mostrando entradas con la etiqueta Constitución de corporaciones locales. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Constitución de corporaciones locales. Mostrar todas las entradas

martes, 20 de septiembre de 2011

Rubalcaba y la soberanía popular

Opina el candidato Rubalcaba, parece ser que imbuido de un espíritu ultrademocrático que desde luego no iluminaba al Gobierno del que formaba parte cuando decidió reformar la ley electoral para obstaculizar (y en muchos casos impedir en la práctica) la participación de los partidos extraparlamentarios en los procesos electorales, que lo que el pueblo aprueba en referéndum debe ser respetado y, en caso de entrar en conflicto esa decisión popular y soberana con el marco legal vigente, éste debe cambiarse. Nada que oponer excepto el sorprendente olvido en alguien que presume de inteligencia de señalar que debe ser todo el pueblo concernido por una ley quien pueda cambiarla vía referéndum, no sólo parte, y esta sinécdoque más que un despiste no puede entenderse sino como un grosero acto de demagogia preelectoral. Cabría preguntarle al candidato Rubalcaba, ya que se muestra partidario de adaptar la constitución a la decisión (perfectamente respetable, por cierto) del pueblo catalán, que hará si posteriormente se convoca un referendum en Galicia en el que se decide, en determinados aspectos, lo contrario. ¿Hay que cambiar las normas comunes cada vez que una parte del territorio decida en referendum algo que entre en contradicción con éstas? ¿Para qué sirve entonces el Tribunal Constitucional o, ya que estamos, la Constitución?
Si lo decidido en el Estatut de Catalunya es razonable y aceptable, nadie debe rasgarse las vestiduras porque se busque la manera de encontrarle cabida en nuestro marco legal, pero porque sea bueno, se sitúe en el camino del interés general y mejore de la forma que sea lo existente hasta ahora, pero no porque la población de una determinada Comunidad Autónoma lo decida en referéndum.

lunes, 13 de junio de 2011

Los votos valientes, la democracia

A diferencia de Gaspar Llamazares, considero que los concejales de IU que por las razones que hayan considerado oportuno (que no valoro porque no conozco) han decidido no apoyar la investidura de alcaldes del PSOE no sólo no deben ser castigados, sino que deberían ser reconocidos por su valentía y por su independencia de criterio. Y por demostrarle al PSOE que los votos de IU son de IU, no suyos, y que si a alguien tienen que rendir cuentas por el sentido de éstos los cargos electos de cualquier partido es a sus bases y a quienes han depositado en ellos su confianza. En el ámbito local, muy especialmente, resulta absurdo tener que guiarse por las consignas o las líneas políticas que marcan los aparatos centrales de los partidos, donde probablemente ni siquiera tengan noticia de la capacidad o las actitudes de aquellos con quienes pretenden obligar a pactar a sus agrupaciones locales, que sí que conocen bien el terreno y tienen por tanto datos y argumentos más que de sobra para tomar la decisión que consideren más conveniente. Hasta que se demuestre lo contrario hay que asumir que no actúan como lo hacen por capricho, sino porque les sobran los motivos. Lo que deberían plantearse en el PSOE, la reflexión urgente e imperiosa, no es sobre la actitud de las bases de IU, sino sobre los motivos por los que de su propia conducta se derivan estan consecuencias, deberían plantarse muy seriamente porque desde su izquierda se prefiere en ocasiones apoyar a quienes están a su derecha antes que a ellos. A lo mejor si se plantean eso seriamente y actúan en consecuencia, y esto si que sirve tanto a nivel local como a nivel estatal, el problema deja de ser tal porque simplemente deja de existir.
Mientras tanto, en lugar de rasgarse las vestiduras por la desobediencia de sus díscolas bases, bien harían los aparatos de los partidos en disfrutar del espectáculo, porque de esto se trata: la disciplina de voto no es democracia, la lealtad a los principios sí, y tal vez en estos casos concretos sea precisamente por lealtad a esos principios por lo que se actúa como se actúa, tal vez no es que no se apoye al PSOE pese a ser de izquierdas, sino que precisamente por ser de izquierdas es por lo que se sienten obligados a actuar así. Aunque estoy siendo injusto, no es por ser de izquierdas por lo que se debe actuar basado en argumentos por encima de las consignas, es por ser demócrata, de forma que allá ellos quienes soliciten que este comportamiento de los concejales de IU, pero también que se sepa del propio PSOE en algunos casos o del PP en Asturias, sea castigado. Por mi parte, independientemente de que me guste o no el resultado, que no siempre es así, lo que merece es una sincera felicitación.