jueves, 12 de febrero de 2009

Réquiem por el sentido de Estado

Con una cuidada escenografía y cabe suponer que tras meditar seriamente su mensaje, el señor Rajoy protagonizó ayer una de las más incomprensibles, hipócritas y demagógicas representaciones de pseudopornografía política que se recuerdan en la historia reciente de nuestra vida pública. Si el líder de la oposición o cualquiera de los teloneros que tan fielmente ayer le guardaron las espaldas, tienen pruebas de la comisión de algún delito, lo que deben hacer es denunciarlo en los juzgados, de lo contrario la presunción de inocencia por la que tanto claman debe respetarse con mucha más razón en el caso de las instituciones (ejecutivo, judicial y policía)que sin pudor atacan con tal de salvaguardar su maltrecha imagen corporativa, o lo que es lo mismo, sus intereses particulares. Hasta que se demuestre lo contrario, en un estado de derecho los delitos se investigan porque se cometen, y nadie que no esté imputado se debe sentir aludido más que como efecto colateral indeseable, pero inevitable. Lo único que el PP como partido debería hacer en este caso es alegrarse de que se juzgue a unos delincuentes, condenar sus acciones y administrar el daño con mesura e inteligencia, es decir, lo contrario de lo que están haciendo. En este estado de cosas, puede que la imagen de honradez que siempre desea transmitir un partido supere la prueba, como ha ocurrido en múltiples ocasiones con ese mismo partido o con otros, pero después de lo de ayer lo que no cabe duda que ha quedado herido de muerte es la imagen del PP como partido con sentido de Estado, y eso, parece increible que don Mariano no se de cuenta, es increíblemente más grave que la aparición de cualquier caso de corrupción que nadie está libre de padecer.

miércoles, 11 de febrero de 2009

El humo contra el fuego

Cuando los líderes de los partidos mayoritarios de nuestro país deberían estar trabajando conjuntamente en el tratamiento a aplicar para salir de esta crisis, parece que continúan ensimismados en elucubraciones sobre el diagnóstico el presidente, y en recriminaciones sobre la fecha de reconocimiento público de los síntomas el líder de la oposición. Mientras tanto, tratamientos sintomáticos y cruzar los dedos para que la situación mejore por si misma. Personalmente, con tanta analogía patológica, comienzo a pensar que entre lo mucho que me aburre el uno con su venta de humo y lo que me irrita el otro con su venta de fuego, debo padecer alguna variante leve de trastorno bipolar, pero lo cierto es que entre mis cambios radicales de estado de ánimo y la endémica ausencia de brillantez de las sesiones parlamentarias, cada vez me resulta más difícil seguir unos debates en lo que lo único que permanece constante es su condición de estériles.
Por otro lado, si con más de tres millones de parados, el crédito a pymes y familias ausente, la economía en recesión y en fin, la situación tal y como está (si Felipe II fuese líder de la oposición envidiaría semejantes condiciones), Rajoy no es capaz de imponerse claramente en una sesión parlamentaria (sobre economía, para más inri), ¿qué necesita este hombre para hacerlo?

martes, 10 de febrero de 2009

El PP y la autofagia

Siempre he pensado que los políticos no son una clase independiente de la sociedad, sino su fiel reflejo, y la aparición de casos de corrupción no demuestra nada más que la falta de espíritu democrático de parte (afortunadamente minoritaria) del país. Los corruptos son minoritarios en todos los ámbitos, pero existen, y existen visiblemente en los partidos porque en buena lógica la política es un buen camino para quien desee hacer dinero de manera deshonesta, es decir, estos individuos se meten en política porque son corruptos, no son corruptos porque se dediquen a la política. Estos casos son muy difíciles de evitar por parte de cualquier partido, pero es exigible que cuando aparezcan se actúe con rotundidad y se marque claramente distancias con ellos, actuando así no debería de haber nada que reprocharle a un partido ya que es prácticamente imposible asegurarse de que todos y cada uno de sus militantes y cargos sean honrados. ¿Ha sido así en este (estos) último(s) caso aparecido(s) en la prensa? Pues sí y no, o mejor, no y sí, creo que el PP ha hecho en parte lo correcto, pero en su torpe intento de desviar la atención hacia supuestas conspiraciones ha conseguido lo contrario de lo pretendido, es decir, cuando aparece la denuncia de un delito y los afectados, que no implicados, se apresuran antes que nada a condenar su publicación y a enunciar teorías conspirativas más o menos delirantes en lugar de a condenar el propio delito y a quienes lo han llevado a cabo, es lógico dudar de su credibilidad. Porque los tiempos son importantes y culpar primero al PSOE y la fiscalía y después aceptar y/o exigir dimisiones de personas no imputadas, además de absurdo es contradictorio. Si alguien es una víctima inocente de un montaje, lo procedente es defenderle, los ceses y dimisiones aceptadas parecen más indicadas para sospechosos. Pero se ha pretendido hacer ambas cosas y, además, en el orden equivocado. Desconozco la importancia de las consecuencias que esta sucesión de noticias y errores propios tenga para el PP, pero tengo claro que gran parte de la responsabilidad por lo que les ocurra la tendrá su manifiesta incapacidad para gestionar situaciones delicadas.
Si hubiesen manejado bien el asunto y no hubiesen hecho gala de la increíble torpeza que han mostrado, podrían haberse visto incluso reforzados, es decir, puesto que nadie está libre de la eventualidad de que aparezca un caso de corrupción en sus filas, la sociedad debe juzgar a los partidos por su reacción ante el caso, no por la aparición del mismo, y en esta ocasión, teniéndolo todo a su favor porque la denuncia parte de grabaciones hechas por cargos del propio PP, la reacción ha dejado bastante que desear.
La Comunidad de Madrid, que hasta hace poco se ponía como ejemplo de buena gestión por parte del partido de la oposición, comienza a trasladar a la sociedad una imagen tan alarmante que los ciudadanos comenzamos a entender el caso del presunto espionaje, dicho sea en tono humorístico, claro: visto lo visto parece que lo irresponsable habría sido no mantener vigilado a tanto potencial delincuente, aunque parece que no se acertó mucho al seleccionar los objetivos.

viernes, 6 de febrero de 2009

Temblores

La Presidenta de la Comunidad de Madrid, en el ejercicio de sus funciones institucionales, tuvo ayer a bien interrumpir la intervención de una representante política de otro partido para, aprovechando la autoridad que le confiere el hecho de que su voz representa la de los madrileños, hacer una intervención de gran altura intelectual que describe claramente su concepción de la política, y, extendiendo su mano, dijo: "mire como tiemblo". Con esa sencilla frase hizo suyo uno de los pilares, junto con "tú y cuantos más" y otros similares, de la chulería de barrio que no debería tener representación en política, pero que de la mano de nuestra campechana presidenta y de alguno de sus altos cargos, la tiene. Sería deseable que la representante de los ciudadanos de Madrid pusiera al menos tanto esmero en cuidar las formas como el que mostró en afinar cuando tuvo a bien cantar el público el cumpleaños feliz a una de sus consejeras. Si el resultado al final es igual de desastroso en urbanidad como lo fue en lo musical, mala suerte, pero al menos lo habría intentado. Sería deseable que nuestros gobernantes no concibieran su actividad política como un todo vale en el que ni qué se dice ni como se dice tienen mayor importancia, que nuestros políticos fuesen tan correctos en sede parlamentaria como se le puede exigir naturalmente a cualquier persona civilizada que lo sea en otro ámbito y, por decirlo claramente, que dejaran de avergonzarnos con actitudes que alejan a los ciudadanos de la política en la misma medida en que rebajan a ésta por debajo del nivel de dignidad de la sociedad a la que tan desafortunadamente representan.
Tampoco estaría de más que los miembros de nuestro Gobierno (el central, quiero decir) dejasen de jugar a poli bueno, poli malo con el objeto de focalizar la responsabilidad de la crisis en los bancos, que sí, que todos sabemos que no dan crédito y que no utilizan el dinero público con que se les inyectó liquidez para aquello para lo que se supone que lo debían utilizar, pero en primer lugar si no ha sido así es porque el Gobierno no introdujo en el plan las suficientes salvaguardas para obligar a que así fuera, y en segundo, lo que hagan los bancos no resta un ápice de responsabilidad al Gobierno no en el origen de la crisis, que eso es discutible, sino en su gestión, que deja mucho que desear.
Obama se dispone a aprobar por ley una limitación en los sueldos de los ejecutivos, es decir, acertadamente o no trata de poner en práctica medidas que no son sólo paliativas, como los paños calientes que aplica el Gobierno de Zapatero, sino que de alguna manera racionalicen el sistema para que cuando se salga de la crisis, que se saldrá, se haga habiendo sacado de ella cosas positivas que refuercen la estabilidad del sistema y hagan más difícil que algo así se repita. Las medidas paliativas son necesarias, qué duda cabe, pero si no se acompañan de tratamientos curativos, de reformas estructurales, no servirán absolutamente para nada más que para alargar la situación, y eso no es ni lo que necesitamos ni lo que merecemos.

jueves, 5 de febrero de 2009

El "camino" de Zapatero

Entiendo que recibir a cualquier alto representante de un estado extranjero con la debida cortesía es una obligación del Gobierno y más si se trata de un estado tan especial como el Vaticano que, queramos o no, goza de un cierto ascendiente sobre gran parte de la ciudadanía (bien que en su ámbito exclusivamente privado, o así debiera ser), comprometerse a no tocar los acuerdos del concordato con el vaticano, hurtándole una vez más ese debate al parlamento y por lo tanto a la sociedad, no. Las reivindicaciones laicistas de parte de la sociedad se pueden compartir o no, no creo que haya mayor problema en discrepar sobre este tema y no por defender yo mismo ese modelo de estado voy a creerme en posesión de la verdad absoluta, pero lo que es intolerable es utilizar las legítimas aspiraciones de un sector de la sociedad en época electoral y, una vez lograda la victoria aparcarlas en el más recóndito baul de los recuerdos. El gobierno del señor Rodríguez Zapatero haría muy bien en aclarar si comparte o no las aspiraciones laicistas de parte de la sociedad y obrar en consecuencia con toda la honestidad exigible a un gobernante democrático. No ser laicista no descalifica a este Gobierno, pero decir que sí lo es y hacer una política marcadamente antilaicista sí.

miércoles, 28 de enero de 2009

La de Proust desde luego no es

No es el acento...

- "Si la borrasca cambió de una forma impredecible, no la pueden predecir. Pero si no la predicen los que la tienen que predecir, ¿cómo piensan ustedes que la vamos a predecir aquellos que estamos esperando la predicción?"

- "Que cada palo aguante su vela, pero yo no soy -como dijo Sofía Mazagatos- el candelabro de todas las velas. Soy el soporte de las velas de las competencias de Fomento"

- "No voy a asumir culpas de otros o de otras, por mucho que ustedes me griten, me insulten y me quieran hacer responsable de todo lo que pasa en el mundo mundial"

... sino la exuberante oratoria

martes, 27 de enero de 2009

Transparencia de incógnito

Cuando el Gobierno anunció su plan de ayuda a los municipios de 8.000 millones de euros, se le criticó la cuantía por escasa, pero ahora, en un ejercicio inaudito en nuestro país e incluso diría en nuestro planeta, la oposición se indigna y exige que las obras financiadas con ese plan ¡se hagan de incógnito!, no vaya a ser que alguien vea un cartel y deje de pensar que el Gobierno no hace nada, como nos intentan hacer creer. Evidentemente el Gobierno está haciendo muchas cosas, y lo que se debería criticar es que muchas de ellas las están haciendo mal, no que en cada obra se ponga un cartel informativo como por lo demás se hace en todas las obras públicas del país y se debe hacer para que los ciudadanos tengamos in situ información de lo que se hace con nuestro dinero.