sábado, 6 de septiembre de 2008

Mi Huelva tenía una ría

A mis padres

Mi padre se entristece cuando escucha el pasodoble “Mi Huelva tiene una ría” no sólo porque repentinamente le posea el espíritu de Lázaro Carreter  y sienta la urgente necesidad de corregir bien el tiempo verbal (“mi Huelva tenía una ría”), bien el concepto mismo (“mi Huelva tiene un estercolero tóxico”), que lógicamente es mucho menos poético por no hablar de la musicalidad, sino porque le duele ver cómo un elemento central de sus recuerdos de infancia y juventud, como ocurre con generaciones y generaciones de choqueros, languidece de este modo ante la irresponsable dejación de funciones de los responsables políticos de su tierra: a él le duele que se hayan encargado de que no pueda comprobar si es cierto que no se debe volver al lugar donde una vez se fue feliz, como dice la canción, porque ese lugar sencillamente ya no existe. Los que no hemos conocido esa Huelva con una ría vital y fértil, sin un ambiente mefítico causado por la balsa de fosfoyesos, pero hemos crecido con los recuerdos prestados por las narraciones de unos y otros, incluso los que no sientan ningún vínculo emotivo con esta ría, con esta tierra, tenemos igualmente la responsabilidad de luchar porque una situación injusta y arbitraria en la que los intereses generales de los ciudadanos, su propia salud en primer lugar, los criterios medioambientales mínimamente exigibles en una sociedad democrática del siglo XXI e incluso el propio cumplimiento de la legalidad se supeditan a intereses empresariales y particulares no se perpetúe y para que cuando las generaciones venideras escuchen ese pasodoble emblemático para esta ciudad, no lo interpreten como el amargo sarcasmo que es hoy día y puestos a corregir tiempos verbales, podamos pensar que Huelva tendrá una ría que vuelva a ser un elemento central en la vida de su gente. 

La asociación mesa de la ría ha impugnado la licitación del paseo marítimo junto al muelle de riotinto para tratar de evitar una nueva agresión a la ría de Huelva. Ver enlace

viernes, 5 de septiembre de 2008

El ministro Corbacho y los peligros del micrófono

Resulta difícil de creer que un ministro del gobierno de una país como el nuestro pueda comparecer ante la prensa y soltar el primer pensamiento que le venga a la cabeza sobre un tema de su responsabilidad, cabe suponer que lo que dice en el ejercicio de sus funciones nace de una profunda reflexión, sus declaraciones son meditadas y obedecen a una estrategia de futuro. Pues bien, eso es lo que me da miedo porque preferiría tener un ministro de trabajo irreflexivo y de lengua fácil que en un momento de indigestión de micrófono perpetrara unas declaraciones como las de nuestro ministro de trabajo en relación a la contratación de extranjeros en origen, a que realmente lo que ha dicho obedezca a sus intenciones y pretenda además hacerlo cumplir. Prefiero un demagogo aficionado a los brindis al sol a un ministro que desconoce la realidad de determinados sectores a su cargo, que se hace eco de propuestas nacidas en las antípodas de su programa y su ideología, que demoniza a unas personas, los inmigrantes legales contratados en origen (un ejemplo de la inmigración ordenada que por lo demás tanto propugna el gobierno al que pertenece como el modelo a seguir) responsabilizándoles, aunque sea indirectamente, del paro en nuestro país y finalmente, un minsitro que sume en el desconcierto al sector agrario de forma completamente gratuita, ya que de repente se ven ante la posibilidad de quedarse sin mano de obra por una propuesta sin más sentido que el de la estética de duro en temas inmigratorios que parece gustar cultivar el Sr. Corbacho.
Claro que puede que el atrevido sea yo y en realidad el Ministro de Trabajo pretenda obligar a los parados de toda índole de nuestro país a trabajar como jornaleros de algún modo que hoy por hoy se me escapa, puede que pretenda así acabar con el paro sin afectar a la viabilidad de las empresas agrícolas, cosa loable si lo consigue, pero ¿es posible? Leyendo las cifras que se publican no lo parece: los empresarios no contratan (de forma impecablemente legal, por cierto) a extranjeros en origen porque estos entren en competencia desleal con los españoles trabajando por menos sueldo, antes de contratar a un solo extranjero ofrecen sus empleos a los parados españoles y contratan fuera lo que no han conseguido cubrir. ¿Realmente va a modificar esto el ministro? Aunque obligase a todos los parados a aceptar trabajos de jornalero (cosa que no digo yo que no fuese correcta si fuera posible, lo desconozco), ¿no continuaría el proceso siendo exactamente el mismo? Si fuera así, como no podría ser de otra manera, las contrataciones en origen bajarían, qué duda cabe, pero como una consecuencia, no como un objetivo en sí mismo porque su papel seguiría siendo el mismo: cubrir los empleos que no se contratan en el mercado nacional. Y hay una diferencia abismal entre que se reduzcan las contrataciones de extranjeros en origen porque a causa de las políticas aplicadas haya menos plazas disponibles a plantear dicha reducción como un objetivo en sí mismo. ¿A que obedecen entonces las imprudentes declaraciones del ministro? Lo desconozco, pero en cualquiera de las hipótesis planteadas, las considero igualmente desafortunadas.

jueves, 4 de septiembre de 2008

Encuentro Internacional de Solidaridad con el Sahara

Se sabe que el predictor es positivo porque la prensa se tiñe de amarillo

Hace dos días escuché en la radio una entrevista a un veterano periodista estadounidense de ascendencia hispana que se quejaba del nivel de bajeza hasta el que había descendido la prensa seria de su país en relación con el asunto de la maternidad de la hija de la candidata republicana a la vicepresidencia de los USA. ¡Con la cantidad de argumentos políticos que ofrece la buena señora para hablar de ella (sea bien o mal)!Como nos suele pasar con estas cosas por estos pagos, yo no me sorprendí en absoluto porque tenemos esa imagen de que esas cosas pasan habitualmente en un país tan curioso como aquel, lo que inconscientemente suele ir ligado a un pensamiento del tipo "aqui no pasa eso". El problema es que esa imagen de una cierta superioridad ética en el viejo continente respecto al respeto de la vida privada de los políticos, o al menos a su tratamiento, es un cliché tan anticuado, es una actitud abandonada hace tanto tiempo que no es descabellado decir que en eso de los niveles de bajeza de la prensa seria hace tiempo que ambos lados del atlántico se han igualado y no tengo claro que el deterioro de nuestras éticas periodísticas no haya seguido un camino paralelo al de nuestras monedas respectivas. No es sólo el protagonismo que esa misma improcedente noticia ha obtenido en nuestros medios, es que hoy es prácticamente imposible encontrar un periódico que, de una forma u otra, se haya resistido a la soberana estupidez que ha sido dar cobertura a la noticia de la supuesta paternidad de Aznar del hijo de una ministra francesa, algo que fuera verdad o mentira (cosa que no me interesa en absoluto saber) debería quedar absolutamente dentro del ámbito privado de sus protagonistas, que nunca debería haber llegado a nuestros oídos o en todo caso, de hacerlo, únicamente a través de la prensa amarilla. El periódico digital de Ansón, para completar esta pirueta del absurdo con la que quien más quien menos se ha enfangado, lleva la noticia en portada y a toda página, como si no hubiese pasado en el mundo nada más importante que eso (y hablando del mundo, también habría que hacerse mirar el lugar que ocupa en la portada del diario de Pedro J.). Pero en fin, cada uno es muy libre de desprestigiarse como quiera.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Cortinas de humo

Respeto profundamente, aunque no la comparto, la argumentación de índole legal que muchos comentaristas han esgrimido estos días en contra de la iniciativa del juez Garzón, lo que no puedo comprender es esa línea de opinión de algunos medios que tratan de descalificarla únicamente por constituir, a su juicio, una "cortina de humo" inspirada por el gobierno para ocultar la crisis económica. Que yo sepa no existe ningún principio legal que diga que en épocas de crisis no se deben tomar iniciativas legales o políticas que no vayan encaminadas a paliar dicha crisis, no creo que haya ninguna clausula en la constitución que diga que si estamos en crisis, haya jueces que deban dejar de hacer su trabajo si éste tiene repercusión pública. Que se le de más bombo del necesario y que se utilice su repercusión para tapar otras informaciones es algo achacable enteramente a los medios y a quienes inspiran sus políticas, pero en modo alguno a la iniciativa en sí misma que debe ser apoyada o no argumentadamente, exactamente igual que si se hubiese presentado hace tres, cinco o diez años. Y lo mismo se puede decir que las iniciativas legislativas sobre aborto o cuidados paliativos, serán buenas o malas, pero no procede decir que son inoportunas. Pagamos a los políticos para eso, entre otras cosas.
Lo que tienen las cortinas de humo es que puestos a tapar, lo tapan todo, es decir, la batalla mediática contra una cortina supone otra cortina en sí misma, de hecho y ya puestos podríamos concluir que hay quien utiliza la propia situación económica como cortina para lanzar de tapadillo reformas que en otras circunstancias harían correr ríos de tinta, o si no que se lo digan a Esperanza Aguirre y su última y aberrante reforma, "simplificación" la llaman, según informa El País. A partir de este año no se pagan las escuelas infantiles en directa proporcionalidad a la renta, sino en tramos (se ve que lo contrario era sorprendentemente complicado para unos gestores que recibieron una educación tan buena que ni siquiera existía educación para la ciudadanía) a resultas de lo cual desaparecen las matrículas gratuitas para las personas de rentas bajas, que deberán pasar a pagar 45€/mes, y se reducen notablemente las cuotas de las familias de rentas altas, en el ejemplo de una que ingresa 91.000€, ésta pasa de pagar 449€ a 145€. Pero eso sí, la gestión es más simple, nadie lo duda.

martes, 2 de septiembre de 2008

¡Que viene el lobo! (perdón, el Lehendakari)

Hay que reconocerle a Ibarretxe una cierta constancia, cuando se propone hacer algo desde luego que hace todo lo posible por hacerlo a lo grande. La lástima es que lo que se haya propuesto hacer sea el ridículo y que un país entero se le haya quedado pequeño como público y haya sentido la necesidad de hacerlo ante todo un continente. Como además lo hará a título personal no arrastrará tras de sí a las instituciones, lo cual es de agradecer, y lo más que puede pasar es que en Estrasburgo, conmovidos por el caso, decidan incluir en la carta de derechos humanos a la que el Lehendakari Ibarretxe apela, el derecho al ridículo, para que así se sienta reconfortado. El único pero que le pongo es que en su desvarío utilice conceptos como los derechos humanos o la libertad de expresión de forma tan torticera que se corre el riesgo de que alguien le crea y se acabe por trivializarlos, y eso es un error porque si para cualquier estupidez se recurre a esta altisonante retórica de los derechos fundamentales, cuando llegue el momento en que haya que apelar a ellos de verdad no se le dará la importancia que realmente merecen. Debería estudiarse este caso en las Facultades de derecho con el texto de esa fábula que decía ¡que viene el lobo!, cambiando únicamente al depredador por el señor Ibarretxe, sería muy edificante.

lunes, 1 de septiembre de 2008

La hipocresía occidental en el conflicto de Osetia del Sur

Obviamente, al ponerse a escribir a la vuelta de vacaciones es inevitable dedicar unas palabras de pésame a las familias de las víctimas del accidente aéreo de Barajas, y creo además que a menos que se demuestre lo contrario, poco más hay que decir, al menos hasta que se sepa de qué se está hablando y ahora, por mucho que se quiera pretender lo contrario, no se sabe. Si al final se demuestra que ha habido algún tipo de negligencia, ésta no debe quedar impune, pero mientras tanto lo demás es jugar con el dolor y la incertidumbre de quien debería estar recibiendo cariño y respeto, no más dudas. Por una vez los partidos políticos (casi todos, porque lo del portavoz del PSOE en la comisión de fomento es para hacérselo mirar) están muy por encima de parte de la prensa. Sirvan por tanto estas primeras palabras para trasladar mi pésame y mi solidaridad a los afectados por la tragedia.
Respecto a las vacaciones, sin duda han estado marcadas por el enfrentamiento entre Georgia y Rusia. Resulta evidente que todo conflicto armado es condenable, y por tanto vaya desde aquí mi condena sin paliativos a todos los actores del mismo, pero ésta no impide el análisis, o no debe impedirlo, y desde mi punto de vista lo que éste pone de manifiesto una vez más es el doble rasero con que desde occidente medimos nuestros propios actos y los de los demás. Resulta vergonzante que ante el evidente paralelismo que se puede establecer entre este conflicto y el de Kosovo, se defienda en cada uno una cosa y, respectivamente, su contraria. Serbia atacó Kosovo, que le pertenecía, por considerar que era un territorio rebelde que amparaba actividades terroristas, ante lo cual la OTAN intervino declarando abiertamente una guerra a Serbia en defensa de la población civil kosovar. Cuando Georgia ha hecho lo mismo (porque esto lo ha empezado Georgia, no lo olvidemos) aunque sin la excusa del terrorismo, que se sepa, y Rusia ha respondido de igual manera para defender a una población civil que, además, tiene mayoritariamente pasaporte ruso, ya no es una misión pacificadora ni humanitaria, sino un ataque imperialista contra la integridad territorial de un país vecino y ya no es una defensa de la población civil, sino una trangresión del derecho internacional. A los líderes serbios se les juzga por crímenes contra la humanidad (muy bien hecho, por cierto) mientras que al presidente Georgiano por hacer lo mismo no sólo no se le juzga, sino que se debate intensamente sobre las medidas que se deben tomar para protegerle, incluso se propone un tramite especial y acelerado para que puedan entrar en la OTAN en breve.
La lección que se extrae de este episodio es que en el nuevo orden mundial el derecho internacional no es más que el respaldo aparentemente legal que se da a las acciones que emprendan las potencias occidentales, la salvaguarda mediática para que hagan su santa voluntad. No hay ya más regla que esa, como bien claro lo dejó, refiriéndose a otro tema, el defenestrado comisario de la ONU para el Sáhara cuando dijo que todo el mundo sabía que la legalidad internacional estaba de lado del pueblo saharaui, pero que nadie iba a mover un dedo por que se aplicara y que por tanto jamás lograrían la independencia.
Particularmente, trato de permitirme el lujo de ser menos hipócrita de lo que demuestran ser nuestros ilustres creadores de opinión y me permito condenar tanto a Serbia como a Georgia, tanto a Rusia como a la OTAN. Ni se puede bombardear a la propia población civil ni se puede hacer lo mismo para evitarlo, porque los ciudadanos generalmente están bastante más interesados en que no les tiren bombas que en saber quien las tira. Y respecto a la independencia de Kosovo, Osetia del Sur y Abjasia, pues o sí o no, pero para todos por igual.